Los costes del clientelismo y la corrupción en el oasis vasco

 


El portal de transparencia del Gobierno vasco, a fecha de junio del 2020, cifra en 7.558,97 euros mensuales el sueldo del lehendakari, 105.825,58 euros anuales.

El portal sueldos públicos de El Economista señala que Urkullu, tras 12 años en el cargo, habrá cobrado más de un millón de euros brutos en 2024. Añade que “lleva unos 26 años cobrando sueldos públicos en política como cargo electo”.

En junio del 2020, el portal Newtral advertía que “el lehendakari es el segundo presidente autonómico que más cobra, precedido por Quim Torra”. En septiembre del 2020, el citado portal afirma que Urkullu tiene “un salario superior a los de los ministros del Gobierno e incluso mayor que el del presidente Pedro Sánchez”.

Iñigo Urkullu cobró una cesantía de 2,5 millones de pesetas cuando cesó como director de Juventud en Bizkaia y pasó a ser parlamentario.

En diciembre del 2020, el diario El Correo cifró en el Gobierno más de veinte millones de euros anuales el gasto del Gobierno vasco en sueldos de asesores y altos cargos. Además, afirmaba que la plantilla de consejeros y personal de confianza se elevaba a 271 personas.

A fecha de hoy, el citado diario cifra en 65.000 euros brutos anuales el salario medio de 172 altos cargos y 99 asesores que integrarán el Gobierno vasco este año.

Según El Correo, “el Gobierno Vasco mantiene una paga vitalicia a 64 ex altos cargos jubilados, entre ellos dos lehendakaris y un buen número de consejeros y viceconsejeros”.

Urkullu considera inviable una pensión digna de 1.080 euros que reclaman los pensionistas movilizados. Los exlehendakaris con pensión vitalicia del Gobierno vasco perciben 52.913 euros brutos. En 2011, hasta 91 excargos del Gobierno vasco llegaron a cobrar pensiones vitalicias.

Tres exaltos cargos del PNV condenados por corrupción han llegado a cobrar indemnizaciones del Gobierno vasco cuando fueron cesados del cargo y un exconsejero socialista del Gobierno vasco imputado por corrupción en 2009 cobra una pensión vitalicia.

Los tribunales obligaron al Gobierno vasco a publicar una lista de 139 beneficiarios, vinculados al primer Gobierno Vasco, que cobraron una media de dos millones de pesetas por persona en concepto de indemnización por destitución del cargo político.

Entre 1981 y 1987, las indemnizaciones por este concepto sumaron una cantidad superior a los 600 millones de pesetas.

José Antonio Ardanza cobró más de un millón de pesetas al cesar como Diputado General de Gipuzkoa y asumir el cargo de lehendakari en 1985.

EiTB abonó a Andoni Ortuzar, presidente del PNV, un total de 18.407 euros al abandonar la dirección de la cadena pública en 2008 y pasó a dirigir el Bizkai Buru Batzar.

Según el Plan de Jubilación Parcial del PNV del año 2013, el partido contaba entonces con 48 trabajadores.

El PNV ha venido recolocando como asesores a excargos del Gobierno vasco. También ha colocado como asesores a burukides del partido y familiares de miembros del partido.

Exaltos cargos del Gobierno vasco y exdirigentes del partido han desfilado por las puertas giratorias que les han abierto empresas energéticas, consultoras, constructoras… como Respsol, Ibredrola, PWC, Viuda de Sainz… mimadas con contratos y ayudas públicas o beneficios fiscales.

Exaltos cargos del Gobierno vasco han creado empresas o han sido fichados por otras empresas (Uliker, Babesten, Urgatzi…) convertidas en grandes acaparadoras de adjudicaciones de contratos públicos y ayudas públicas, rompiendo las reglas de igualdad de oportunidades para otras empresas que licitaban por contratos públicos y no se integraban en las redes clientelistas del PNV.

Otros cargos del PNV han venido creando o participando en empresas que engordaban currículum trabajando para la administración pública vasca y además trabajaban como proveedoras del partido, es el caso de Alaiki, Estali, Montai...

Familiares de cargos del PNV también han utilizado la agenda oculta de sus familias como modus operandi para crear empresas o participar en empresas (Arkigest, Ingeplan, Idoki…) cuyo modus vivendi consiste en hacerse con contratos y ayudas públicas de la administración pública vasca. Tras engordar currículum trabajando básicamente para la administración pública, algunos de estos familiares de cargos del PNV han pasado a ser dirigentes del partido e incluso a ocupar cargos públicos.

Grandes contratistas de obra pública han venido realizando donaciones a los grandes partidos vascos y contratando a familiares de esos partidos, tal y como reveló una investigación comandada por Fiscalía de Araba en 2017.

Grandes contratistas de obra pública implicadas en investigaciones judiciales por corrupción en Madrid, Valencia o Catalunya (Urazca, Bruesa, Comsa…) fueron creadas por excargos del PNV o contaron con excargos del PNV en sus consejos de administración o como directivos.

Excargos del PNV han participado en fallidos proyectos que dilapidaron millones de euros en ayudas públicas (Karrantzako Minda, Hiriko…).

Excargos del PNV y empresarios vinculados a las finanzas del PNV han venido creando una red de empresas para hacerse ad hoc con contratos y ayudas públicas, tal y como reveló la sentencia del caso De Miguel.

El PNV ha creado una maraña de sociedades propiedad del partido, una red investigada por el Tribunal de Cuentas español por facilitar la financiación ilegal.

El Tribunal de Cuentas español tiene abierto un expediente sancionador al PNV por irregularidades en sus cuentas.

El PNV fue “campeón de España en donaciones anónimas” hasta su prohibición en 2009, en concreto más de 27,5 millones de euros entre 1987 y 2007, lo que supone más del 25% del total recibidos por todos los partidos.

Las donaciones de empresas que licitaban por contratos han sido reconocidas por diversas personalidades del PNV, incluyendo su expresidente Xabier Arzalluz.

Pese al incremento de excargos del partido condenados por corrupción y fraude fiscal, el PNV viene votando en contra de diversas iniciativas parlamentarias para crear herramientas que mejoren la eficacia en el combate contra la corrupción y el fraude fiscal, contra una medida para proteger a quienes denuncian la corrupción y contra una comparecencia para exponer un diagnóstico sobre la corrupción en el Parlamento vasco.

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