España ocupa el puesto 30 de una lista de 176, según Transparencia Internacional

España en el puesto 30 de una lista de 176

Siete de cada diez países en el mundo mantienen un alto nivel de corrupción

España ocupa el puesto 30 de una lista de 176, según Transparencia Internacional

DEIA Silvia Martínez - Jueves, 6 de Diciembre de 2012 -

Guardias presidenciales helenos aguardan el cambio de turno frente al Palacio Presidencial de Atenas.
Guardias presidenciales helenos aguardan el cambio de turno frente al Palacio Presidencial de Atenas. (AFP)

Bruselas. La corrupción se ha convertido en un mal endémico de la sociedad y, aunque ataca con especial virulencia a países del tercer mundo, no hay muchos, tampoco en los que llamamos primer mundo, que se libren de ella. Según el último informe publicado ayer por la organización Transparencia Internacional, dos tercios de los 176 países clasificados, siete de cada diez, obtuvieron una puntuación inferior a cincuenta en una escala de cero (alto nivel de corrupción) a cien (baja percepción). Somalia, Corea del Norte y Afganistán ocupan una vez más los últimos puestos de la tabla debido a la ausencia de instituciones públicas eficaces y la falta de líderes obligados a rendir cuentas. Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda dan de nuevo ejemplo y se sitúan como los más transparentes y menos corruptos del planeta.
En líneas generales, el informe 2012 recoge que la corrupción continúa devastando a sociedades en todo el mundo y que el soborno, los abusos de poder y los acuerdos secretos siguen estando a la orden del día. Por ejemplo, en el caso de América Latina, solo cuatro de los veinte países clasificados superaron el umbral de los 50 puntos. El informe también advierte de que en los países de la Eurozona más afectados por la crisis económica y financiera, como Grecia o Italia, la situación se ha deteriorado y han obtenido peores resultados que en ejercicios anteriores y alerta de que el viejo continente debe abordar de formar consistente los riesgos de corrupción en el sector público si quiere superar la crisis.
"Es el problema mundial del que más se habla. Las principales economías del mundo deberían también dar el ejemplo y asegurarse de que sus instituciones sean completamente transparentes y que sus líderes rindan cuentas por sus decisiones. Es una condición crucial porque las instituciones son fundamentales para impedir que la corrupción se siga propagando", explicó ayer Cobus de Swardt, director ejecutivo de TI.
Grecia, a la cabeza El país europeo que peor parado sale en esta comparativa es Grecia, precisamente el más afectado por la crisis y el que ha recibido dos programas de rescate multimillonarios para intentar reflotar una economía con una deuda que supone el 150% de su PIB. TI sitúa a este país mediterráneo en el puesto 94 de los más corruptos del mundo con 36 puntos, los mismos que tienen Benin, Colombia, Djibuti, India, Mongolia o Senegal. A tenor de los resultados, otros dos países cuyas instituciones tienen un largo camino que recorrer en el ámbito de la lucha contra la corrupción son Italia (72º) y Bulgaria (75º), que se sitúan al nivel de Túnez y Bosnia-Hercegovina.
Mejor nota saca España, en el puesto 30º, por delante de algunos países del este de Europa, pero peor que una docena de sus socios europeos, entre ellos los países nórdicos, Alemania, Francia, Reino Unido, Austria, Irlanda y Chipre. Antonio Garrigues-Walker, miembro del comité ejecutivo de esta organización, recordó ayer que la situación en España lleva deteriorándose dieciocho años y que es uno de los pocos socios de la UE que no cuenta con una ley de transparencia en vigor. "La transparencia es una obligación absoluta de las instituciones y un derecho absoluto de la ciudadanía", recordó.
Según el último informe publicado por esta misma organización sobre los riesgos de la corrupción en Europa, la situación es muy diversa aunque los países del sur de Europa -España, Portugal, Italia y Grecia- muestran déficits importantes, ineficacias, malas prácticas y corrupción que no está controlada ni sancionada de forma adecuada. Los eslabones más débiles: partidos políticos, administraciones públicas y sector privado. "Los gobiernos deben incorporar acciones contra la corrupción en todas las decisiones públicas", defendió Huguette Labelle, que preside la organización. Entre los ámbitos a mejorar: normas más efectivas para los lobbies, la financiación política y una mayor transparencia en la contratación y el gasto público.

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