Anális realizado a petición de la Izquierda
Abertzale en el marco del debate sobre estrategia previo a la recogida
sistemática de aportaciones de la base.
Reflexiones sobre dónde estamos y sobre la línea estrategica genérica a seguir por el conjunto del movimiento de izquierda independentista, soberanista y alternativo vasco
Jakue Pascual
Desde que en enero ETA decretara el alto el
fuego permanente, general y verificable en conformidad con la
Declaración de Bruselas y el Acuerdo de Gernika los acontecimientos
políticos se han sucedido a velocidad de vértigo colocando en el
epicentro de los mismos al conjunto de fuerzas abertzales,
independentistas y alternativas que se agrupan en torno a la izquierda
soberanista.
Documento de perfil estratégico Euskal Herria
Ezkerretik. Tres formaciones políticas Izquierda Abertzale, EA y
Alternatiba suscriben un compromiso con la autodeterminación, el proceso
de paz y las soluciones democráticas, la democracia participativa
(donde se incluyen específicamente las instituciones originarias de base
vascas del Auzolan y el Batzarre), un modelo económico equitativo y
ecológico, la euskaldunización, el feminismo, la educación y la sanidad
pública y el internacionalismo. Un documento base que coloca a la
Soberanía como palanca del cambio social, que asume articular la unidad
de fuerzas y el potenciar "movimientos amplios de acción política y
social", así como la integración en el proyecto de las propuestas
emancipadoras de los movimientos sociales, impulsando la apuesta
estratégica mediante vías políticas pacíficas y utilizando para ello las
herramientas disponibles en un arco que van desde lo institucional
hasta la desobediencia civil. Un documento base donde sólo se echamos de
menos matices que de alguna manera podían ser integrados en los
apartados anteriormente referidos.
El esquema era válido pero en algunos aspectos
bastante ingenuo –como se evidenció en su posterior plasmación como
Acuerdo Marco Municipal- ya que se planteaba en un escenario de profunda
crisis política y financiera (huelga contra las reformas de las
pensiones). Por el cambio rápido y radical: Herri Programa. Pero entre
la premura, la falta de análisis en profundidad, las cuotas
preestablecidas por los partidos para estructurar las candidaturas (y
los intereses personales y de clanes políticos), la dificultad de contar
con referentes conocidos y cualificados, la inexistencia de una
apertura por la base de los marcos de decisión, las diferencias de
criterios sobre retribuciones a cargos y las propias necesidades de la
IA para articular una referencia política propia, la cosa funcionó de
casualidad. Y es que la presión del Estado durante la larga década de
los 2000 no había pasado desapercibida para los ciudadanos vascos que
fieles -guste o no el término- a su espíritu antiautoritario en cuanto
encontraron un método político de hacer las cosas sin violencia se
fueron volcando hacia posiciones defendidas por la izquierda abertzale
soberanista y -no lo olvidemos- alternativa en un escenario de crisis
cuyos efectos sociales se estaban poniendo de manifiesto de una manera
contundente y cuya responsabilidad se adjudicaba, aunque en diferente
grado, a los partidos estatales y autonómicos mayoritarios.
Allá por diciembre del 2004, antes del alto el
fuego de ETA del 22 de marzo del 2006, habíamos advertido con los datos
en la mano sobre el cambio que se estaba operando en Euskal Herria.
Insistíamos en que podía decapitarse electoralmente a la Izquierda
Abertzale y dejar sin representación por medios impositivos a esta
opción política, pero que no era tan sencillo acabar con el tejido
social que a lo largo de la historia había conectado sus interacciones y
advertíamos sobre el cambio de paradigma que se estaba operando en el
deslizamiento de un panorama de a cuatro a uno de a tres (estatalismo,
autonomismo de derechas e izquierda independentista). Decíamos
textualmente:
"Es momento de soluciones y en política las
complejas no tienen por qué ser las más acertadas. Se han efectuado
muchos movimientos hacia la distensión topando siempre con los límites
de una democracia tutelada. La novedosa oferta de Batasuna abre una
larga marcha. Que nadie piense que en esta fase la propuesta va a
materializarse ante el panorama político constituido. Son demasiados los
intereses que niegan la posibilidad democrática expuesta. En
definitiva, la IA no cuenta más que con sus propias fuerzas para
rearticular políticamente su espacio sociológico y evidenciar una firme
voluntad de resolver el conflicto. El trabajo productivo de la IA está
llamado a coordinar de manera alternativa la construcción cooperativa de
una sociedad vasca en paz"1.
Desde entonces los datos sobre el crecimiento de
la opción independentista se han ido confirmando en los diferentes
sondeos que se han realizado. Y, a pesar de una interesada dispersión de
la encuesta que fue capaz de cargarse una secuencia de medición
comparativa de años para diluir el efecto independentista, en febrero
del 2011 confirmábamos a través de la encuesta de Lakua que sin duda
ésta era ya la opción mayoritaria2. La primera fase estaba concluyendo.
ETA asumía unilateralmente en su comunicado del
24 de marzo de 2011 la verificación internacional "no formal" del alto
el fuego. Pero la paralización de la inscripción en el registro de
partidos de Sortu y la ilegalización de Bildu por parte del Supremo
encendieron todas las alarmas. Los puentes habían sido cortados y la
nueva situación creada sólo encajaba en el interior de un salto
cuantitativo totalitario por parte del Estado. Y así se entendió tanto
aquí como por parte del conjunto de fuerzas de izquierda y nacionalistas
del Estado. Si la Ley de Partidos no contaba con límites se convertía
en un peligro para cualquiera que cuestionara al sistema en alguno de
sus puntos sociales o territoriales. Y ante la incertidumbre de la
última decisión que recaía en manos del Constitucional se activó
espontáneamente la desobediencia y el mensaje de la insumisión activa se
difundió por las redes. El 5 de mayo la concentración en el Arenal a la
espera del fallo del alto tribunal español se convirtió en el primer
conato de toma de plazas, como en Tarhir, antes del 15M.
"V de Bildu, B de victoria"3,
así titulábamos un artículo que nos solicitaba el periódico Diagonal de
Madrid y que salía publicado justo antes de las elecciones del 22 de
mayo y en él hacíamos referencia, una vez más, al antiautoritarismo
vasco que había aceptado del órdago del Estado y ganado la apuesta
mediante la desobediencia. Los datos electorales confirmaron las mejores
expectativas y sobre todo que el pueblo vasco, ante el vacío nacional y
social creado por los aparatos de autonómicos y centralistas del
Estado, comenzaba a depositar su confianza y esperanzas en la izquierda
soberanista.
En paralelo en el estado español emergía un
movimiento indignado que, desde la plataforma de la Juventud Sin Futuro,
se iba expandiendo con la Democracia Real Ya, hasta ocupar las
principales plazas del Estado el 15M, poniendo sobre el tapete la
necesidad de hacer política desde la base. Un movimiento nuevo,
informado por grupos antiautoritarios (libertarios, okupas, autónomos,
militantes de extrema izquierda...) y asociaciones vecinales y
populares, mayoritariamente joven -y dado el recrudecimiento de la
crisis bien recibido por amplias capas populares de la población- que
por primera vez experimentaba y de una forma masiva la decisión, el
poder y los déficit de la asamblea. Incluimos esta cuestión en paralelo
porque la articulación mimética de estas plataformas en Hego Euskal
Herria trajo pequeños desajustes ideológicos y prácticos que atendían a
las diferencias existentes entre las posiciones acumulativas defendidas
por la mayor parte del espectro de izquierdas soberanista y alternativo y
estas nuevas posturas que comenzaban a experimentarse por gente que
hasta entonces no había contemplado este tipo de posibilidades, dado su
seguimiento de las formas políticas estandarizadas por los media (y por
otro tipo de factores como los relacionados con culturas políticas
familiares), pero que al encontrarse violados en su perspectiva de
normalidad por la crisis comenzaban a optar instintivamente por nuevos
caminos de protesta. Aquí es de destacar el papel de los colectivos
ciudadanos y alternativos y de algún representante de Bildu como el
Alcalde de Donostia -no así el de muchos militantes de los partidos de
la nueva coalición soberanista- de cara a ensamblar a pie de plaza las
demandas de soberanía política y social, minimizando con el argumento de
la unidad popular vasca el relativo coste simbólico, político y social
que hubiera supuesto una fractura con estas expresiones de nuevo cuño.
Inmediatamente después del triunfo electoral de
la opción soberanista de izquierdas representada por Bildu se articula
el bloque estatista en las instituciones. Si alguien tenía dudas sobre
el papel de PNV aquí es donde se confirma una vez más. Pero ojo que los
guiños que comenzó a hacer de inmediato Markel Olano para que Bildu
cediera posiciones en torno a las infraestructuras guipuzcoanas van a
ser muy reales a partir de que el PNV se vea desbancado por la Izquierda
Abertzale y toque formar un nuevo gobierno vascongado. Pero no
anticipemos acontecimientos, el PNV (lo mismo que el PSE) sabe cuál es
nuestro límite inmediato y donde tenemos la contradicción interna.
Pacto institucional PNV-PSE-PP. Primera crisis:
Infraestructuras en Gipuzkoa y Donostia. La imposición de la mayoría
política frente a la minoría en el Gobierno crea una tensión difusa
entre los movimientos alternativos y la opción institucional en el
conjunto de un movimiento representado por la coalición de partidos del
soberanismo de izquierdas. El problema de fondo reside en la
legitimación del modelo, o no, con la presencia en minoría en los
gobiernos de la Diputación de Gipuzkoa o en algunos grandes municipios
afectados por proyectos de macro infraestructurales y en donde se
gobierna en minoría. Donde sólo mediante la obtención futura de mayorías
absolutas, el establecimiento de un pacto global con otros grupos
(léase PNV y PSE), con su consiguiente renuncia al modelo de
transformación social profundo o la capacidad imaginativa de establecer
un juego de los equilibrios cualitativos, podrá ir desatando el nudo
gordiano sistémico que imposibilita la verdadera transformación social,
política y cultural de EH.
Y es en este momento, en junio de 2011, donde
insistíamos –quizás de una manera un tanto precipitada pero no por ello
menos necesaria- en el plus que supondría el democratizar al conjunto de
fuerzas que componen la opción independentista, soberanista y
alternativa de izquierdas estableciendo una convergencia y una
representación en función de los intereses reales del conjunto de la
corriente, como primer paso de democracia interna imprescindible para la
ampliación de la participación en la propuesta soberanista y para su
difusión por la base.
"Tras la victoria electoral de Bildu, que ha
roto un duro ciclo de excepcionalidad, la izquierda abertzale y
soberanista se halla centrada en la tarea de levantar instituciones
formales en detrimento del eje movimiento, el entramado que permitirá
expandirnos socialmente hacia los objetivos estratégicos y enfrentar
desde la base el ataque sin concesiones que va a desplegar en breve la
extrema derecha. La arquitectura política de la izquierda soberanista
necesita reestablecer el nexo entre ambos polos y desarrollar fórmulas
de democracia participativa a través de instituciones de base propias y
originarias como son el Auzolan (ayuda mutua) y el Batzarre (la
asamblea). Si éstas se instituyeran, una parte importante del potencial
de los movimientos sociales y alternativos y de las nuevas expresiones
de descontento surgidas del 15M podrían converger..."4.
Posteriormente hemos observado cómo se han
desplegado multitud de iniciativas, en función de cada situación social y
cultural particular, para retomar practicas de base que en algunos
lugares se mantenían de forma tradicional, pero que en otros volvían a
resurgir elevándose desde el poso autoorganizativo sobre el que se
asienta su tejido social concreto, siendo todavía necesaria su
reconstrucción innovada en muchísimas otras partes. En un punto
intermedio se encontrarían iniciativas desarrolladas desde arriba, como
las puestas en marcha por el Alcalde de Donostia con su acercamiento a
los barrios, a los colectivos y asociaciones y a sus necesidades
(Auzolan de excepción tras las inundaciones de Martutene).
Este verano pasado ha sido especialmente movido
tanto en el plano popular y alternativo vasco, como en el de los nuevos
movimientos emergentes en el Estado, así como en la cuestión del
cyberactivismo y las redes sociales. En Catalunya el movimiento popular
indignado ha cercado el Parlament como medida de protesta contra los
brutales recortes sociales que impone la derecha neoliberal de CIU. Se
han producido multitudinarias marchas promovidas por el 15M e
incontables acciones pacíficas en contra de la represión del movimiento.
Se han paralizado decenas de desahucios. Como, por el contrario,
tampoco conviene desdeñar que ha emergido una nueva ultra derecha
católica joven y nazi, que también se expande institucionalmente con
diferentes formatos por toda una Europa sumida en una profundísima
crisis financiera y de valores comunes.
En nuestro país se ha producido un notable
impulso popular a la reivindicación y a la fiesta, que en Nafarroa ha
tomado forma de lucha contra la imposición del sentido por parte de la
derecha navarrista española. Se ha producido una convergencia de fuerzas
vecinales, populares y alternativas en torno a Kukutza. Desde la
Internacional Demostration Bilbo Basque Country hasta más allá del
desalojo. Un proceso que ha favorecido que en Bilbao (y en el resto del
herrialde y EH) emerja una potencia alternativa de cierta magnitud
dentro de la izquierda vasca (potencia no organizada como conjunto y
heterogénea, que se reconoce en prácticas comunes y se autoorganiza en
torno a sus grupos de base), sin la cual la posición político
institucional actual tendría bastante menos implantación y proyección.
No siendo nada casual que ya hace 25 años se ocupara el Gaztetxe del
Casco Viejo y su dinámica creara el embrión desde el cual la cultura
alternativa se ha ido expandiendo hasta llegar a la situación actual.
Londres ha ardido (hacia mediados de la primera
década del 2000 lo habían hecho las preferías francesas entonces ya muy
sensibles a las políticas neoliberales). Las contradicciones de la
sociedad inglesa han saltado por los aires con el estallido que ha
promovido una cierta alianza social entre las bandas surgidas de los
estratos proletarios desclasados, convirtiendo al país de la primera
revolución industrial en un laboratorio social donde la policía puede
llegar a planificar estados de excepción locales, detenciones y
procesamientos masivos y ejemplares, la restricción de facto de los
derechos civiles y la intervención estatal sobre el ciberespacio y el
uso de la tecnología móvil evidenciando que la democracia se halla
tutelada y que entre el mando democrático formal o el autoritario sólo
existe un paso.
Pero el estío todavía nos iba a deparar
sorpresas poco gratas. En lo relacionado con la economía política
continental los shocks financieros desembocaban en el crack bursátil de
agosto. Los inversores desconfiaban de las políticas económicas
estatales aplicadas. Los estados alemán y francés frenaban sus economías
en seco. Y Europa fijaba límites por ley a la deuda. La W de la doble
recesión se convertía en una posibilidad más que teórica. Fase
peligrosa. El FMI reducía el pronóstico de crecimiento y urgía al Banco
Central Europeo a reforzar aún más las reservas de los bancos, incluso
antes de que tuvieran efecto las draconianas medidas de austeridad
asumidas por estados como Italia, Portugal, España o Grecia, cuya agonía
arrastraba a este pelotón de cola fuera de la Unión. Reunión del Ecofin
en Wroclaw. Objetivo: incrementar el fondo de rescate financiero.
El estado español estrenaba en verano una
Reforma Laboral por decreto. De un plumazo se suprimían el resto de
derechos laborales que quedaban. Ya no hay convenios, ni norma que rija
las relaciones laborales en las empresas. Los sindicatos han sido
desplazados y sólo quedan interesados, esquiroles y currelas aislados
con escaso margen para la autoorganización. El capital ha declarado la
ley marcial en la empresa y ha establecido el orden del trabajo en
precario. Suprimidas las tablas salariales ya no hay garantías de nada,
la flexibilidad coloca a cada cual donde mejor pueda ser usado en la
producción y se establece el descuelgue salarial. El mileurismo pasó a
mejor vida. Y además PSOE y PP acometen, tras 30 años de predicar su
inmovilidad frente al hecho diferencial vasco, la reforma exprés de la
Constitución para fijar en ella el tope de déficit máximo del 0,4% a
instancias de los mercados neoliberales. El artículo 135 y los abusivos
recortes sociales sólo se encuentran con la oposición de las fuerzas
soberanistas, de izquierda y de movimientos sociales -como el 15M- de
todo el Estado y con la residual presencia de algunos partidos que
incluimos en este amplio y difuso arco. Mientras, y en paralelo, la
banca española elevaba en un tercio el dinero que pedía prestado al BCE y
nos encontrábamos con que España adeudaba 3 billones de euros.
El 78% de la población de la CAV ya no confiaba
nada en el gabinete de López. "Propuesta del Lehendakari para la
colaboración interinstitucional con las diputaciones forales". Los
números eran contundentes, la duplicidad en gastos que asumían las
instituciones vascongadas ascendía a 403 millones. Se excluía de la
contabilidad al Gobierno del Estado. Así ocurría que el reconocimiento
de la gravedad de los datos, y la voluntad de subsanar el defecto de
estructura, no ocultaba la sospecha de que el planteamiento corrector
del Gobierno Vasco se situara en línea con las propuestas
recentralizadoras de Rosa Díez de restringir el número de municipios, de
eliminar las mancomunidades que proponía el PP o de suprimir las
diputaciones que planteaba Rubalcaba, propuestas que convergían hacia el
adelgazamiento máximo del modelo autonómico y en el dar cerrojazo a la
autonomía municipal en puertas de una previsible mayoría del PP en las
elecciones estatales a las Cortes de Madrid. Así, en paralelo, el
Consejo de Gobierno de Lakua aprobaba el proyecto de Ley Municipal y no
daba voz a Bildu, la mayor fuerza local de la CAV. Y los centralistas y
autonomistas coincidían en diseñar el blindaje de EUDEL para bloquear el
acceso de Bildu a su presidencia. En el trasfondo la reconstitución de
Udalbiltza. Mientras que Bildu denunciaba -entre otros déficit
municipales- un desfase de 101 millones en las arcas de Gipuzkoa.
Confebask calificaba de «desastre» tener que
devolver las «vacaciones fiscales» y reducía la previsión de crecimiento
en la CAV hasta el 0,8% anunciando una pérdida neta de 4.000 empleos.
La fusión de las cajas de ahorros de la CAV se aceleraba. La integración
planteaba interrogantes sobre la persistencia de la obra social, el
control público del 51% de las acciones y la estabilidad de las
plantillas. Y se producía el acuerdo entre los tres presidentes de las
cajas vascongadas con Bildu. Bildu argumentaba que el «Contrato de
Novación» preservaba la "función seminal" y que se trataba de una
integración positiva, que evitaba la privatización y mantenía la obra
social. Mientras que en lo social comenzaban a producirse movimientos
como los protagonizados por La Diputación de Gipuzkoa y los Colectivos
que trabajan en la inclusión social exigiendo a Lakua que retirara la
reforma restrictiva de la Renta de Garantía de Ingresos y no
criminalizara la pobreza. Pero la cuestión de fondo se halla en que la
estructura social de Euskal Herria está cambiando a marchas forzadas y
en que el reflejo de la desregulación comienza a visualizarse en los
extremos sociales, en el proletariado desclasado y subcontratado, en el
mayor volumen de trabajo inmaterial cualificado y en una clase media en
peligro de extinción, sólo mitigado por la persistencia momentánea (dado
el gusto de privatización neoliberal) de un inflacionado sector
funcionarial.
ETA se muestra "plenamente convencida" de poder
alcanzar un escenario de paz y libertad seis meses después de la
declaración del fuego permanente, general y verificable. Camacho niega
que el Gobierno de España tenga que dar ningún paso. El PP se alinea con
el discurso de la extrema derecha y Cospedal pone a Bildu en el punto
de mira de las ilegalizaciones. Ante los comicios del 20-N la izquierda
abertzale defiende el "actuar como pueblo". Para el PNV son cantos de
sirena. Ellos buscan el estatus perdido y ruegan al Estado que les
habilite uno, cuando aquel tiene para Hegoalde sus propios planes
neocoloniales en el actual contexto de crisis. La enmienda del PNV se
extravía en el laberinto Congreso y el tándem PSOE-PP le niega hasta la
posibilidad de colgarse la medalla de los convenios autonómicos. Las
bases fuerzan a Aralar a sumarse a la convergencia soberanista. La
Abogacía del Estado reitera su postura contra la legalización de Sortu:
"No hay separación de ETA, más bien una interpretación a dos coros".
Sentencia por el "Caso Bateragune". "Clarificando la fase política y la
estrategia". Rechazo general en Euskal Herria de la condena. Lokarri
considera que "no es digna de ser acatada". Y se producen dos asertos
que conviene tener en cuenta para articular los siguientes pasos a dar
tras el 20N: 1) Tweet de Twitter, "que nadie abandone este camino,
porque vamos a ganar". 2) Rufi Etxeberria augura un auténtico choque de
trenes político... Y segundo aserto: "Y la voluntad mayoritaria estará
obligada a adoptar decisiones unilaterales de soberanía".
El colectivo de presos políticos vascos EPPK
asume el Acuerdo de Gernika. Camacho lo interpreta como "un paso hacia
la paz", mientras Rubalcaba constriñe las salidas de los presos en la
ley vigente (cuando la simple aplicación del Código Penal excarcelaría a
muchos). Una comisión internacional de expertos comienza la
verificación del alto el fuego. ETA emite un comunicado en el que adopta
el compromiso de colaborar. Autodisolución de EKIN. "Bases para la
unidad, la concordia y la convivencia". El PSE mueve pieza y plantea el
reconocimiento de todas las víctimas de la violencia política sin
excepción y condiciona los pasos hacia el acercamiento y la reinserción
de los presos al fin de la lucha armada. El Gobierno de Madrid lo
secunda. Zabaleta afirma que la amnistía es "lo normal" pero Camacho la
descarta, así como el "acercamiento masivo" a cárceles vascas. Ardanza
desvela que el Pacto de Ajuria Enea acordó que el fin de ETA conllevaría
la salida de todos sus presos y Jáuregui lo desautoriza: "lo no escrito
no existe". Las partes coinciden en no fijar plazos y en consolidar
movimientos. El PP del País Vasco se retrae cauteloso a la espera de
directrices. Cospedal acusa al PSOE de hacer la campaña a Bildu y la AVT
insiste en su ilegalización. Tras la apertura milimetrada del PSOE en
el reconocimiento de una posible solución al conflicto vasco, serán los
poderes reales del Estado quienes proyecten su decisión en la pantalla
de Rajoy.
Las fuerzas combinadas de Ares y Azkuna y la
judicatura de la propiedad privada ponen sitio al Gaztetze de Kukutza,
les importa un bledo la participación ciudadana. Su único interés es el
de salvaguardar los derechos de los especuladores y asestar un duro
golpe al ala antiautoritaria de la resistencia vasca popular, vecinal y
alternativa; que en concreto en Bilbao articula un sistema difuso de
centros autogestionados y colectivos, que ejercen un cierto contrapoder
popular frente a los planes especulativos y urbanísticos neoliberales
del Ayuntamiento y que de alguna manera se reflejan en el componente de
base del voto a opciones como Bildu. Frente al vacío cultural de
Errekalde sedimentado tras varias legislaturas del PNV, la iniciativa
popular, el auzolan (trabajo comunitario) y la participación ciudadana
habían modelado un espacio multidisciplinar legitimado socialmente y
políticamente vía ayudas económicas oficiales. El alto grado de
cooperación demostrado por la autogestión había ridiculizado la
raquítica oferta de las instituciones. El barrio en estado de sitio. Día
de la vergüenza. Bilbo burning.
Bildu impone su moda social en las galerías
políticas del conjunto del Estado y no sólo de Euskal Herria. La
Diputación de Gipuzkoa propone crear una Renta Básica de Ciudadanía
"universal e incondicional". El PNV "radicalmente en contra" y el PSE
pide números. La oposición se alía expresando su apoyo al TAV y a la
ampliación exterior del puerto de Pasajes y demás macro proyectos
infraestructurales de Gipuzkoa y su capital, frente a la negativa en
minoría institucional de Bildu. Garitano afirma que la Diputación no
impulsará en plena crisis proyectos que "han arruinado económicamente el
territorio". Su antecesor en el cargo, Markel Olano, le tienta para que
negocie. Dos modelos de política económica contrapuestos despuntan en
Eukal Herria. El hegemónico neoliberal promovido y sobredimensionado por
las fuerzas estatalistas y autonomistas y el de una incipiente
democracia socialista, no conformada más que en sus rudimentos sobre un
espacio sociológico soberanista, progresista, de izquierdas y
alternativo amplio.
Muchos son los datos que auguran que tras el 20N
se abrirá en el conjunto del Estado una nueva fase político económica
más cruda y de mayor conflictividad social. La crisis provocada por la
quiebra del sistema especulativo-financiero puede enfrentarse desde dos
ópticas radicalmente opuestas: desde una visión colonialista
centralizando estructuras y recursos en la metrópolis o bien, diseñando
una red que contemple el territorio desde sus relaciones reales. Si
pretende resolverse de la primera manera la tentación de mantener un
conflicto armado como el vasco como elemento de diversión mediática y
rentabilidad económica es muy alta. 17 de octubre Conferencia
Internacional de Paz. ETA anuncia el 20 de octubre el anuncio del cese
definitivo de la lucha armada. La única pega para el sistema es que
ahora se halla ante un vacío estratégico en este nivel de confrontación,
no encontrando enemigo directo para jugar este peligroso y, para él,
provechoso juego.
De ahí que la autoorganización del espacio
sociológico de la gran izquierda abertzale, ya que si alguien pensaba
que con sólo con concluir con la lucha armada y controlar espacios
relativos de decisión -y tender políticamente hacia la socialdemocracia-
iba a poder enfrentar la ofensiva que viene, debería repensar también
que la actual estructura partidista obstaculiza la autoorganización
popular necesaria para enfrentar una nueva fase donde será necesario
combinar institución formal y de base. Ya que sólo entretejiendo ambas
con la desobediencia se podrá desarrollar la táctica insumisa necesaria
en cada momento.
Euskal Herria se construye como comunidad con
quienes la afirman en su independencia en todos los ámbitos de la vida
cotidiana y no con quienes interponen su interés por mediación
autonomista. Una cuestión de vital importancia que conlleva la necesidad
de revisar permanentemente el equilibrio dinámico en el que se asienta
el amplio movimiento de la izquierda soberanista, sus formas
organizativas (colectivos, organismos, sindicatos, plataformas, espacios
autogestionados, movimientos sociales) y partidistas, sus relaciones
institucionales y su expansión horizontal por la base social y no por la
altura del pacto interclasista en un contexto de profunda crisis
socioeconómica cuyos responsables se encuentran entre quienes han
gestionado de manera neoliberal nuestros intereses.
En treinta años hemos pasado del punto final del
Estado del Bienestar puesto en marcha por los neoconservadores (y del
fin del Socialismo de Estado), al régimen asistencial impuesto por los
neoliberales en el Nuevo Orden Mundial, para llegar con la segunda
gestión neoliberal de la crisis financiera al Estado Privado de Caridad.
España a la cabeza del ranking europeo de pobreza, ha pasado del 12,36%
de 2007 al 23,9% de miseria registrado en enero de 2011, mientras que
la banca se hace con 6000 millones, Defensa adeuda 24000 millones y
otras instituciones como la Iglesia o la Monarquía se hacen con ingentes
cantidades de dinero público. Mientras que en Vascongadas y la
Comunidad Foral de Navarra se incrementan sensiblemente los recortes en
asistencia, educación, sanidad y oferta formativa y de ocio para amplios
sectores sociales, favoreciéndose desde determinadas instituciones
políticas de diferente régimen (autonómico, territorial o municipal) el
retorno de la pobreza a la comunidad vasca.
En este escenario de crisis financiera y estatal
la IA soberanista, independentista y alternativa cuenta con dos
problemas que se solapan. El primero el cómo mantener un acuerdo de
unidad donde los intereses de todos sean compensados de manera real y
equilibrada (cuestión que va desde la representatividad del conjunto
hasta la incorporación política de las necesidades de los mismos) y dos,
los problemas derivados de la composición de la institución formal y de
los gobiernos en minoría en un marco democrático formal regional
controlado por los gestores políticos (regionales, estatales y
continentales) del capital financiero y transnacional.
Y es en este punto, dado el cúmulo de cuestiones
que se entremezclan con nuestro más reciente quehacer político como
movimiento de izquierdas independentista, soberanista y alternativo,
donde operamos por desplazamiento hacia las necesidades genéricas que
debería cubrir el esbozo de un hipotético Estado Vasco.
- 1.- Justicia Social. Ninguna discriminación por ninguna razón (género, clase, condición sexual, incapacidad, edad, procedencia, ideas y creencias) y garantía de mínimos cuantitativa y cualitativamente suficientes para el desarrollo de una vida digna (trabajo, sanidad, educación, vivienda, ocio y asistencia).
- 2.- Cultura vasca y euskaldun que, manteniéndose abierta al mundo, profundice en sus raíces potenciando la autogestión de sus potencialidades creativas (est-éticas) a partir de una identidad proxémica que lo relacione con lo universal a través de lo múltiple. El euskera como elemento diferenciador y específico que enriquece el patrimonio universal.
- 3.- Ecología social, ecología mental y ecología del territorio. De lo que habitamos, cómo lo habitamos y nos habita. De lo que se trata es -una vez más- de operar un desplazamiento ya que la cuestión, en una situación de límite ecológico avanzado, no reside en el desarrollo sostenible sino en la integración de las ecologías social y mental en la del territorio.
- 4.- Reparto de la riqueza y tendencia a la equidad social en un marco donde el desarrollo de las relaciones de producción capitalistas globalizadas no impidan el desarrollo de una economía social cooperativa creativa y solidaria. Lo cual nos lleva al punto 1. Por tanto el propio marco productivo tiene que establecer un factor de conexión reversible entre la satisfacción de las propias necesidades y la generación de excedentes competitivos intercambiables con otras esferas político económicas establecidas a escala orbital; es decir, entre la innovación y la autogestión de las propias necesidades productivas.
- 5.- Democracia participativa de base. Reinstauración progresiva, primero observando los modelos que funcionan y luego experimentando y activando sus posibilidades en cada una de las esferas de relación básica (barrios y pueblos, valles y territorios). No se trata más que de articular la participación con capacidad decisoria de los ciudadanos en los problemas que les afectan utilizando la primera de nuestras instituciones originarias el Biltzar, Batzarre, República o Asamblea, para desde ellas poder decidir sobre los aspectos que directamente nos conciernen. Solo articulando este nivel de relación política en el municipio se puede establecer un nexo directo con la participación real de movimientos sociales, colectivos y personas de a pie que permita superar la formalidad política que tiende a separarse de los ciudadanos mismos y que son en quienes en definitiva reside la voluntad popular. El método por tanto es confederal: los batzarres de barrio o pueblo opinan y deciden sobre lo que les afecta, las juntas del valle lo mismo en el plano de interacción de su propio medio, al igual que las juntas territoriales velan por el desarrollo de este conjunto. ¿Qué es un Estado Vasco, además de una administración y una defensa, sino el interés de las personas de los barrios, pueblos, ciudades, valles y territorios de una nación por participar desde ellos mismos en unas formas culturales, sociales y políticas de relación común? Los ciudadanos tienen que tener capacidad de decidir sobre lo que les afecta y lo que afecta en común debe ser sometido a referéndum en la escala de decisión que competa.
La segunda de las instituciones originarias es
el Auzolan. La ayuda mutua no es la Prestación Social Sustitutoria, es
un valor añadido de colaboración. Con esto quiero decir que el Auzolan
es un medio de excepción y de fiesta donde la sociedad de un barrio o un
valle celebra su propia capacidad para suplir determinadas carencias de
este conjunto o de algunos de sus miembros; lo que no exime de su
responsabilidad a los otros niveles de gestión con mayores competencias
reales sobre medios escasos. Y es que donde es necesario el Auzolan sólo
hay comunidad y cooperación productiva en una institución intregrada y
no institución formal separada o estado. El auzolan no es un medio de
excepción, son las estructuras de la institución formal las que lo han
relegado a este lugar, pero la potencialidad del auzolan consiste en la
libre cooperación del trabajo vivo, y sobre todo, en el reparto de la
riqueza que crea este trabajo. En auzolan se basa en un uso comunitario
–no privado- de la propiedad y en un reparto también comunitario de los
beneficios.
Pasos:
- 1.- A corto plazo. Creación de un movimiento desde la Democracia de base que articule y represente realmente al conjunto de fuerzas y personas que componen la izquierda soberanista, independentista y alternativa. Condición de modelo de democracia interna para el conjunto de expresiones que componen la nueva mayoría soberanista e independentistas de izquierdas y alternativa. Articulación de las distintas propuestas de desobediencia civil que promuevan el debate, la toma de conciencia y vayan afianzando el movimiento.
- 2.- A medio plazo. Articulación institucional de la potencia popular democrática y de base con los niveles institucionales formales en base al reestablecimiento de las instituciones originarias de base: Auzolan y Batzarre. Condición de constitución de la democracia originaria vasca de base y democrática.
- 3.- A largo plazo. La extensión del proyecto institucional de base a la participación del conjunto de la población convencida de la importancia real que supone la participación decisoria en las cuestiones que les afectan, lo que les llevaría a participar directamente del modelo propuesto por el conjunto de fuerzas independentistas, soberanistas y alternativas de la izquierda vasca. Condición de difusión de la participación a través de la democracia originaria vasca de base y democrática.
Insistimos en el tema de la democracia
participativa por que la trasformación social de Euskal Herria y la
consecución de los objetivos estratégicos de independencia y socialismo
no se van a conseguir –por definición de intereses contrapuestos- sólo
con una hipotética alianza interclasista de formaciones políticas
nacionalistas, ni tampoco con una simple victoria electoral de una
coalición o un partido soberanista si no cuenta con una mayoría social
que lo refrende en lo electoral y en todos los aspectos que, empezando
por lo cotidiano, conforman el cuerpo social de las relaciones
políticas.
Es evidente que un proyecto de Estado Vasco
afecta a todos los que habitan en el espacio de esa manera definido, por
lo que –como es lógico e incluso de Perogrullo- cuando supuestamente
más crezca la adhesión de los particulares que lo componen (personales,
colectivos y territoriales) a esa esfera de relaciones políticas
comunes, por entender que así cubren mejor sus necesidades (simbólicas,
materiales y proxémicas), más serán los convencidos de que es la opción
adecuada. En definitiva, la centralidad del Estado Vasco entra en
contrasentido con la fórmula política confederal que necesita del
devenir vivo de las sociedades vascas unidas. La diferencia estriba en
establecer un marco de Estado como referencia central externa o concluir
en un marco institucional común descentralizado desde una articulación
política desde la base. Ya que un Estado Vasco no es nada más que la
articulación político económica, administrativa y de autodefensa de un
territorio con las naciones que lo pueblan y que en su biodiversidad lo
definen como una multiplicidad que se reconoce como un todo. Este es el
sentido confederal vasco, el que se estructura como una República de
Repúblicas Autónomas en las decisiones que afectan a sí mismas y el de
una República Unida en la toma de decisiones que afectan al conjunto de
todas ellas5.
Por lo tanto, democratización interna de las
estructuras políticas para establecer la representación democrática y
real del conjunto del movimiento independentista (lo cual no implica que
tengan que desaparecer partidos, corrientes, organismos o colectivos
que lo conforman), establecimiento preformativo de estructuras sociales
de base (asambleas) para incorporar al debate decisorio interno a
movimientos, colectivos alternativos y personas afines, establecimiento
de los cauces institucionales de base para que las decisiones ciudadanas
se tengan en cuenta en los niveles que les competen y como canales que
informen a las estructuras de decisión superiores (articular las
relaciones y los reglamentos de funcionamiento y atribuciones de los
batzarres de barrio y pueblo y su relación con el ayuntamiento, lo mismo
que en juntas superiores de valle-comarca o herrialde) e instauración
de mecanismos de consulta general cuando los temas afectan al conjunto
de un barrio, municipio, valle o a un territorio histórico.
Somos conscientes de la dificultad de poner este
procedimiento en marcha, llevamos demasiado tiempo disuadidos de
participar como para que esto sea sencillo. Pero lo cierto es que la
actual crisis financiera y estatal global ha puesto de nuevo sobre la
mesa la necesidad de democratizar la toma de decisiones desde la base,
de ahí que –con todos sus defectos- los amplísimos movimientos de
contestación que están surgiendo en el estado español, en Europa y EEUU
elijan de nuevo y tiendan a revitalizar la asamblea y la toma de la
palabra y la calle (el ágora) como forma directa de desobediencia frente
a una democracia autoritaria cuyos representantes políticos, al
servicio de los grandes consorcios, se han separado totalmente del
pueblo.
Nosotros, los vascos, como pueblo hemos tenido
una forma de organizarnos que se basa en el presupuesto democrático de
que nadie es más que nadie y cada cual con su cabeza (sobre la cuál está
Mari, su imaginario de persona como parte de un conjunto), de ahí que
la Asamblea, la Junta o la República haya sido su forma natural de
relación política. No hay más que operar sobre nuestra propia
institucionalización. Los representantes de los batzarres proponen sus
candidatos al gobierno municipal, los representantes de los municipios
de un valle establecen su junta decisoria y los representantes de las
distintas juntas de valle envían sus representantes a la junta
territorial. Esta es la guía que hay que adaptar para democratizar las
instituciones desde nuestra manera de entender la relación política.
El poder ha difundido la idea de que sociedades
complejas no pueden conducirse por decisión de sus asambleas de base y
que se necesita un poder separado para gestionar los intereses comunes.
Se trata de dar la vuelta a este aserto e indicar que son las
instituciones separadas las que han llevado al conjunto de los pueblos
del mundo a la actual crisis total de valores éticos y morales, de
representación democrática y de justicia social. En nuestro país, sea
por interés común y tradición o por lo que sea, se han mantenido en
muchos núcleos pequeños y valles las estructuras de decisión de base y
de ayuda mutua del Auzolan y el Batzarre. La dificultad estriba sobre
todo en ponerlas en funcionamiento en los grandes núcleos, por eso hemos
propuesto una metodología que muy a grosso modo puede servir para ir
articulando este tipo de manera decisoria de base y que empieza desde la
democratización del propio movimiento que se reconoce en los parámetros
de independencia y socialismo, soberanismo progresista y asamblearismo
alternativo. Pues bien, no sólo se han mantenido estas estructuras de
base en los lugares que ha seguido funcionando tradicionalmente, sino
que con la apertura del nuevo proceso las bases han tensionado para ir
creando sus propias asambleas de análisis y decisión como las surgidas
en el barrio del Antiguo de Donostia u Orereta (por ejemplo sólo una par
de ejemplos). Y a esto habría que sumar los primeros intentos de
iniciar un diálogo con la base de arriba abajo auspiciados por el mismo
Alcalde de Donostia. Somos conscientes de que nos hallamos en una fase
embrionaria, pero también lo somos de lo imprescindible que es regenerar
el funcionamiento democrático a partir de nuestras instituciones
originarias de base que nos otorgan, junto a pueblos como el islandés6-y
al parecer algunos cantones suizos o el antiguo sistema político de los
ingleses- como la democracia más antigua de Europa. No, no son los
ayuntamientos, ni los gobiernos autonómicos la base de la democracia
vasca, sino el Biltzar, la Junta y la República.
Somos conscientes que el amplio movimiento
catalizado en la actualidad por la izquierda independentista,
soberanista y alternativa está sujeto a múltiples tensiones que hay que
equilibrar. Tensiones entre la democracia de base y la formal, entre la
desobediencia/acatamiento institucional y la desobediencia civil del
movimiento de base, entre la tendencia hacia la socialdemocracia o hacia
el libertarismo de los movimientos alternativos, entre los mismos
territorios vascos sus grados de autonomía política, social y
cultural... Pues bien en todas encontramos la tensión entre la
institución formalizada y los movimientos que se articulan desde la
base, de lo cuál deducimos que sólo hay un nexo que puede reequilibrar
ambas líneas de tensión y éste no es otro que el de la institución -sin
prisas, ni plazos y ajustada a realidades concretas- de nuestras
instituciones originarias de base como son el Auzolan y la República de
la Junta o BatzarreNOTA.
Gora Euskal Herrepublikak
Jakue Pascual
Donostia 18 de noviembre de 2011
Notas
1.- "El espacio sociológico de la izquierda abertzale", Gara 02/12/2004.
2.- "Despliegues, escaramuzas y sentimientos", Gara 17/02/2011.
3.- Periódico Diagonal, nº 150, 18 de mayo de 2011.
4.- "Democracia de base ya", Gara 09/06/2011.
5.-
Ver a modo de casuística los ejemplos con los que personalidades de
peso cultural y político avalan la realidad confederal vasca. "Instituciones originarias", Gara 30/09/2010.
6.- Ver a modo de ejemplo mi artículo sobre la revuelta cívica y de base en Islandia, "La batalla de Yggdrasil", Gara 03/03/2011.
NOTA.-
No voy a tocar el tema de las alianzas pero pienso que hay que
readecuar el discurso y ampliar el esquema hacia las nuevas expresiones
políticas y movimentales. No es suficiente un esquema soberanista de
alianzas (máxime con la dudosa adscripción social de muchas), ni el
esquema grupuscular de colectivos pc´s. Los nuevos aliados están en los
pueblos originarios, en los nuevos movimientos que reclaman la
democratización de la sociedad y la justicia social, en los colectivos y
movimientos alternativos, etc. Guste o no la línea que está imponiendo
la revuelta social tiende en su términos múltiples hacia lo asambleario y
libertario (EEUU, Grecia e incluso en el estado español así se
dibujan). Hay que aprender de experiencias como la islandesa... Sin más,
creo que es importante recalcarlo y sobre todo entender que la lucha
del pueblo vasco por la dignidad, la justica y la libertad se incrusta
en un movimiento que ya sacude todo el orbe. Hemos llegado al límite de
tolerancia y se impone una nueva revolución social y cultural.
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