¿Cuánto cobran nuestros alcaldes?

Es un asunto tabú en plena crisis, pero su nómina es pública, o al menos debería serlo. Hay regidores que no ganan ni un euro y otros hasta 89.000 anuales
29.11.09 - 03:42 -
ADOLFO LORENTE a.lorente@diario-elcorreo.com

Cuánto dinero debe ganar un alcalde? Para muchos, los más, toda cifra siempre será excesiva, inmerecida, desmesurada... Es lo que tiene la clase política, que arrastra en estas lides la eterna duda sembrada por «cuatro ovejas negras». Pero lejos de despejar la incertidumbre, muchos ayuntamientos se empeñan en poner trabas para informar, con luz y taquígrafos, sobre cuáles son los honorarios del regidor. El sueldo de los servidores públicos sigue siendo un tema tabú, algo normal si no fuera porque es un dato público, ergo accesible para cualquier ciudadano de a pie. EL CORREO, en un prolijo trabajo de campo, publica hoy cuánto ganan los 51 alcaldes de Álava. En unos casos, fue el propio munícipe quien dio la cara y en otros no hubo más alternativa que acudir a la secretaría municipal o a la oposición. Como en botica, hay de todo, pero también hay coincidencias: la congelación salarial llegará a los consistorios en 2010. O esa es su intención.

«¿Para qué quiere esa información?» «El alcalde no está y el secretario dice que prefiere que habléis con él»... Demasiadas reticencias, quizá acrecentadas por la actual coyuntura económica, que ha dejado miles de parados a sus espaldas. Ya se sabe que los comparaciones son odiosas, sobre todo si se hacen con bolsillos 'mileuristas'. «Encontrar el sueldo justo para una actividad tan delicada no es tarea fácil. Por eso proponemos que se determine desde instancias superiores para evitar suspicacias», justifica Jokin Bildarratz, presidente de la Asociación de Municipios Vascos, Eudel.

Para ello, existe un documento de referencia que fue aprobado por este colectivo a finales de 2007 -antes de cuajar la crisis- y que establece criterios diferentes en función de variables como la población o incluso el presupuesto. Según Eudel, los regidores de municipios de hasta 2.000 habitantes deberían percibir 50.562 euros brutos al año -sujetos a impuestos-. A partir de 2.000 vecinos, lo ideal es que estuvieran liberados, es decir, que se dedicaran en exclusiva a dirigir el pueblo. Así y hasta 5.000 habitantes, se propone un sueldo de 58.00 euros; de 5.000 a 10.000 vecinos, de 63.000; y de 10.000 a 20.000, en torno a 70.000 euros. En lo referido a los de más de 100.000 habitantes, se recomienda un salario bruto de 87.414 euros anuales, un 5% más que un consejero vasco. En este capítulo, Patxi Lazcoz, el alcalde de Vitoria, ronda los 89.000, unos 8.000 más que el donostiarra Odón Elorza y 14.000 menos que el bilbaíno Iñaki Azkuna.

Pese a ser orientativas, estas tablas son el referente para fijar el sueldo de muchos municipios alaveses, sobre todo los de mayor población. Para muestra, Pablo Isasi, que cobra 67.200 euros en el Consistorio de Amurrio (10.183 habitantes). No le va a la zaga Iñaki Beraza, que gana 60.000 euros en Salvatierra (4.824), la misma cantidad que Ainhoa Campo, en Ayala (2.774). Sorprende, eso sí, que el regidor del segundo municipio alavés en población, Jon Karla Menoyo (Llodio, 18.396 habitantes), 'sólo' gana 52.605 euros al año. Artziniega (1.840) e Iruña de Oca (2.907) también superan los 50.000, mientras que Okondo (1.091), Zigoitia (1.658) y Urkabustaiz (1.205) forman el club de los 40.000 euros.

La particular idiosincrasia del mapa alavés, caracterizada por su amplia red de núcleos urbanos de escasa población -28 de sus 51 ayuntamientos tiene menos de un millar de vecinos; 14 entre 1.000 y 2.000 y sólo 9 más de 2.000-, provoca que el abanico de las fórmulas de cobro en las corporaciones sea de lo más heterogénea. Por regla general, sólo están liberados los catorce alcaldes que ganan más de 30.000 euros anuales, mientras que el resto se conforma con dietas por kilometraje o por asistencia a pleno y a comisión. Esta cantidad fluctúa desde los 30 euros de muchas localidades a por ejemplo, los 200 que se embolsa el alcalde de Lantarón por cada pleno (eso sí, no tiene ninguna asignación fija).

Diez alcaldes sin un euro
A la inversa y aunque parezca extraño, hay diez alcaldes que no perciben ni un sólo euro por ceder su tiempo de forma desinteresada en servicio de sus vecinos. Elvillar, Yécora, Kripan, Samaniego, Navaridas, Leza, Baños de Ebro, Lanciego, Ribera Alta y Añana conforman este grupo. «Ser alcalde es un trabajo altruista. Ni siquiera se cobran dietas porque incluso la gasolina me la pago de mi bolsillo», explica Carlos Carretera, regidor de Añana.

«Este trabajo te sale de dentro», apostilla Juana Velasco, alcaldesa de Bernedo. Son muchas las horas de familia y amigos perdidas, con el móvil operativo 24 horas y sacando tiempo de donde no lo hay por «amor» a un pueblo. Y esto, advierten, no se paga con dinero. «Nosotros no somos políticos, sólo vecinos que gestionan de la mejor manera posible su ayuntamiento y los recursos de sus conciudadanos», recalca Luis Ángel Miana, alcalde de Armiñón. «La imagen que la gente tiene de nosotros no se corresponde con la realidad. Incluso perdemos dinero de nuestro bolsillo», lamenta José Félix Uriarte, regidor de Barrundia.

Los ingresos, a la baja

Escasos recursos y demasiadas necesidades por cubrir jalonan el día a día de los pequeños municipios del territorio. Una compleja realidad, casi siempre invisible a ojos de la gran urbe vitoriana, que se ha visto recrudecida sobremanera por la virulencia de la crisis económica. La caída de la recaudación foral por impuestos -este año se han ingresado 375 millones de euros menos que en 2008- ha repercutido de forma directa en las arcas de las entidades locales. Tanto, que este año tendrán que devolver diez millones de los ya percibidos.

Por ello, la inmesa mayoría de los 51 ayuntamientos alaveses apuesta por congelar los sueldos de sus cargos públicos para el nuevo ejercicio. Esa es al menos la intención de todas las corporaciones consultadas y que tendrá que sellarse por escrito en los plenos de final de año o principios del que viene. Pero la contención del gasto no es ajena al día a día de los pequeños pueblos, ya que alguno lleva hasta ocho años sin ni siquiera subir las dietas. «Son momentos difíciles y tenemos que ser los primeros en dar ejemplo», coinciden en señalar.

Los sueldos son públicos, pero no es un tema para hablar en plena crisis».
«¿Qué queréis, que nos linchen?». «Ofenderíamos a los mileuristas...». Estas excusas y otras muchas similares han sido esgrimidas por alcaldes vizcaínos para evitar dar cuentas a la ciudadanía, a través de este periódico, de cuánto ganan, de cuál es su sueldo, a cuánto asciende su nómina real. Muchos ayuntamientos han colaborado y han ofrecido los datos exactos de los emolumentos de su regidor. En otros casos, ante la reiterada negativa, ha habido que buscarlos en actas plenarias o en los boletines oficiales, donde tampoco es fácil encontrar referencias a las retribuciones de los cargos locales. Y es que los salarios deben ser públicos, pero numerosas corporaciones hacen lo posible por evitar que se conozcan. Algunos, hasta con retranca. Así, a la pregunta ¿cuánto cobra?, el alcalde de Zalla, Leandro Kapetillo (PNV), contestó: «Menos que el de Güeñes».

¿Cuál es el resultado una vez analizados los datos?
Que, por lo general, los alcaldes vizcaínos ganan, en función del tamaño de su municipio, lo que tienen que ganar. En la mayoría de los ayuntamientos -aunque hay excepciones, algunas muy sonadas- han ajustado sus sueldos y los de sus concejales a las recomendaciones de Eudel. La Asociación de Municipios Vascos, en un documento aprobado a finales de 2007, cuando la crisis aún apenas se intuía, establece criterios diferentes en función del volumen de habitantes o, excepcionalmente, del presupuesto manejado o de otras circunstancias, como una elevada población flotante, de temporada.

Por encima de 2.000 vecinos, dice Eudel, el alcalde debe estar liberado; es decir, lo ideal es que se dedique en exclusiva a dirigir el pueblo. Hasta 5.000 habitantes propone que lo haga por un salario de 58.000 euros al año brutos (sujetos a impuestos); de 5.000 a 10.000 residentes, por 63.000 euros; y de 10.000 a 20.000, por unos 70.000. Las cantidades van creciendo por tramos hasta los municipios que superan las 100.000 personas, para cuyos presidentes de Corporación plantea un sueldo de 87.414 euros, un 5% por debajo de lo que cobra un consejero del Gobierno vasco. En esta situación sólo hay un municipio en Vizcaya: la capital. Pero su alcalde, Iñaki Azkuna, cobra más: 104.782 euros anuales, unos 600 menos que el lehendakari. Bilbao es uno de los pocos ayuntamientos vascos que muestra en su página web todas las retribuciones de los cargos públicos. Aún así, el regidor evitó opinar para este periódico sobre su salario. «No va a salir hablando de lo que cobra en una época de crisis como ésta. Sería una falta de respeto para quienes están en paro o lo están pasando mal», justificó una portavoz.

La regla de Eudel, aunque se aprobó iniciada ya la legislatura -mientras que los sueldos suelen fijarse en el primer pleno tras las elecciones-, es de extendido cumplimiento en los municipios vizcaínos. Entre los grandes, el regidor de Barakaldo (PSE) percibe exactamente lo recomendado para una localidad de su tamaño, 83.252 euros al año; y el de Getxo, el jeltzale Imanol Landa, está ligeramente por debajo, con 81.000 euros, casi lo mismo que un ministro (81.155). En una escala inferior, los de Durango y Erandio también cobran algo menos de lo indicado para localidades de entre 20.000 y 50.000 habitantes (en ambos casos, unos 67.000 euros anuales frente a los 73.000 aconsejados), mientras que en Basauri, Portugalete y Leioa rondan los 80.000 anuales y están, por tanto, por encima.

En el escalón de entre 10.000 y 20.000 vecinos, los máximos responsables de Arrigorriaga y Trapagaran están también por debajo de lo aconsejado -unos 70.000 euros, lo mismo que un director del Gobierno vasco-, el de Sopelana se ajusta a ese nivel y lo supera Carlos Totorika, el alcalde socialista de Ermua. Es uno de los pocos que no tiene reparos en charlar sobre su retribución (82.000 euros al año). El asunto «me saca de quicio», admite.

Fotocopias de la nómina

«¿Cuántas horas de trabajo tiene la semana de un alcalde?», se pregunta. «Si hay un incendio de madrugada, allí voy. Si hay un accidente, me llaman a mí a la hora que sea. Mientras un funcionario hace 1.600 ó 1.700 horas al año, yo he calculado varias veces que nunca bajo de las 2.500», explica. Totorika, que acumula 18 años al frente de su Ayuntamiento, dejó el puesto que tenía entonces de director de una sucursal de la BBK y ahora se cuestiona «cuánto estaría ganando» de haber continuado su carrera bancaria. «Algo habría ascendido», reflexiona el dirigente del PSE.
La desazón que muestra es compartida por otros muchos alcaldes que, a micrófono cerrado, no se consideran mal pagados, pero sí poco reconocidos. «Se cuestiona la retribución de un alcalde, pero no la de un diputado o la de un senador, que en muchos casos cobran más y no están en la primera línea como nosotros; a pie de calle y en el primer frente», apuntala Jokin Bildarratz, el regidor de Tolosa por el PNV, que preside la Asociación de Municipios Vascos. En todo caso, el momento no acompaña para la reflexión. «No es fácil ni cómodo hablar de estos asuntos en tiempos de crisis», ratifica.

Claro que, en otros momentos, bien que los políticos han aprovechado este asunto para, por ejemplo, atacar desde la oposición al alcalde de turno o para dar muestras de su sensibilidad y sacar pecho cuando en algunas ocasiones -pocas- se les ha ocurrido rebajarse la nómina.

En el primer caso, aún se recuerda en la margen izquierda la polémica que surgió en Portugalete cuando el ex alcalde Mikel Cabieces -actual delegado del Gobierno en Euskadi- fue acusado por el PNV de cobrar una cantidad muy superior a la real cuando las elecciones estaban cercanas. El dirigente del PSE convocó a la prensa y repartió una fotocopia de su nómina.

En el segundo, el terremoto lo provocó el alcalde San Sebastián, Odón Elorza, cuando desveló su sueldo -que hoy es de 83.200 euros- y todo su patrimonio en la misma campaña electoral en la que el PNV se enfrentó a serios problemas de imagen por las propiedades de su fallido candidato a diputado general de Guipúzcoa Jon Jauregi, quien tuvo que acabar renunciando. Tras Elorza, Azkuna y el vitoriano Alfonso Alonso (PP) desvelaron en público sus intimidades. Claro que no todo el dinero es para ellos: los partidos 'muerden' parte del sueldo a sus cargos públicos. Habitualmente, del 5% al 15%.

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