El juez no halla indicios contra los comandos especiales de la banda o los neofascistas italianos

Andreu, sin embargo, sí constata las importantes discrepancias entre Pertur, que proponía el abandono de los métodos violentos y la incorporación de ETA a la vida política democrática, con los comandos bereziak (especiales), los encargados de ejecutar los atentados y las acciones violentas de la banda por entonces. Hasta el punto de que estos últimos lo secuestraron tratando de que no asistiera a una conferencia de cuadros en la organización como máximo responsable de la oficina política de esta.
El juez da por probado, además, que Pertur fue visto el día de su desaparición por las calles de San Juan de Luz (Francia) donde residía, junto a dos miembros destacados de los bereziak, Miguel Ángel Apalategi, Apala, y Francisco Mujika Garmendia, Pakito. El simpatizante ETA que los identificó, Eleuterio Jáuregui, Trotski, sin embargo, declaró en la Audiencia que, aunque le sorprendió ver a Bergareche junto a dos de sus supuestos detractores en el seno de la organización, no hubo ninguna circunstancia que le llamara la atención, ya que Pertur llegó incluso a bromear con él durante ese breve encuentro.
La resolución recuerda, además, que un grupo ultra denominado Alianza Apostólica Anticomunista de España reivindicó el secuestro de Pertur y que, el 31 de julio de 1976, el diario El Correo recibió un comunicado del Batallón Vasco Español atribuyéndose su muerte. “Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, ha sido ejecutado y enterrado en un pueblo de Navarra. No será el último. Ojo por ojo. Viva la unidad de España”, decía esa nota.
Uno de los cuatro neofascistas italianos investigados, Angelo Izzo, aseguró que su grupo de mercenarios tuvo relaciones con la Policía y la Guardia Civil durante esos años y relató cómo, bajo las órdenes de algunos de sus miembros, perpetraron secuestros de “dirigentes de ETA y antifascistas” en Francia. Después los trasladaban a una casa de campo en Barcelona que denominaban “La Granja”, donde, manifestó, “los torturaban, los asesinaban y los enterraban”. Sin embargo, este último, tampoco dio ninguna pista sobre Pertur.
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